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Getsemaní Estudios nace de un llamado personal a servir a Dios, sabiendo que todo es de Él, que Él nos da todo lo que tenemos, la capacidad, la ilusión, las posibilidades, los sueños, el privilegio de servir con los recursos que Él mismo nos da, sean humanos, económicos o espirituales y, como es lógico, vamos a ser consecuentes con lo que decimos y creemos. No sabes bien qué ocurre, pero comienzas a dejarte llevar por el Espíritu para actuar, trabajar, usar los recursos que Dios te da... Es maravilloso ver cómo crece un proyecto en el que estás involucrado, sintiendo que el Espíritu de Dios te guía. Por supuesto, no falta trabajo físico y esfuerzo. Hemos visto crecer el lugar que el Señor ha puesto para proclamar Su Palabra, sintiendo en el corazón que todo el lugar debe hablar de nuestro Señor.
El Señor nos ha guiado en conversaciones con muchos hermanos, con diferentes responsabilidades, creando un estado de comunicación haciéndose partícipes del llamamiento a la proclamación, orando sin cesar (en solitario, en grupo, con la iglesia...), rogando al Señor que nos dé de Su poder, que nos dé fe y convicción para seguir el llamado que puso en nuestro corazón.
Su respuesta no se hace esperar, con las salidas para contactar con la ciudad nos sentimos felices de poder presentar a Jesús a muchas personas, y nuestro espíritu se entristece viendo la necesidad que hay de Jesús en las vidas de muchas de ellas, que están vacías y sin sentido, justo lo que nuestra sociedad ofrece. Esta realidad nos fortalece en el Señor, pues el Espíritu nos da la fuerza y la ilusión de anunciar a estas personas la Salvación que se encuentra sólo a través del conocimiento de Jesús.
Igualmente, la respuesta de otras organizaciones como Sociedad Bíblica, Ágape, Andamio, y las iglesias en general, nos abren sus puertas y sus corazones, y nos estimulan a seguir con alegría el llamado. Así pues, damos gracias a nuestro por Su cuidado y Su fidelidad.
Todas nuestras áreas de trabajo tienen un sólo objetivo, que es proclamar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, es decir, de las buenas noticias que Jesús vino a anunciar hace unos dos mil años: que en Él hay Perdón, que el Él hay Paz, que en Él hay Vida. Pensamos que estas formas, usadas y guiadas por el Espíritu y la Palabra de Dios, pueden honrar a nuestro Señor. De esta manera, sólo entrando en Getsemaní, sin que nadie hable, todo su contenido "hablará" del Evangelio.
Por lo tanto, hermanos, os rogamos que pidáis a nuestro Dios por nosotros, para que el llamado que Él puso en nuestro corazón se mantenga y perdure hasta que Él quiera.
Jordi Tomás
Septiembre, 2001 |
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